Artículo publicado en Politica&Prosa.

Podría empezar este texto de muchas maneras. Pero sólo puedo comenzar de una. Podría decir la verdad. Podría mentir. Y nunca lo sabríais. Me podría inventar una historia. O explicar lo que sucedió realmente. Sin embargo, lo que haré en las líneas que siguen se hablaros de Marla Jacarilla y del que pasó un martes febrero al cine cooperativo zumbido en el barrio de Sants de Barcelona.

Ocho piezas audiovisuales. Ocho derivas. Ocho elucubraciones. Entre la verdad y la mentira: la ficción. Entre la credulidad y el escepticismo: la verosimilitud. Entre la investigación y la frustración: el afecto.

Nacida en Alicante en 1980, Marla Jacarilla compagina la práctica artística -performance, videoarte e instalaciones- con la tarea de escritora y crítica cinematográfica. Así, busca nexos entre artes plásticas, literatura y nuevas tecnologías a través de narraciones fragmentadas que el espectador está invitado a recomponer. Sus trabajos han sido mostrados en gran número de centros de arte contemporáneo, museos y festivales de cine.

La vida su vida no tiene nada que ver con Witold Gombrowicz, con James Joyce o Ramón Gómez de la Serna. Tampoco con Valle-Inclán, Beckett o Bach. Ni con Juan Carlos de Borbón o con el embajador ruso Andrei Karlov. Pero todos ellos son la excusa perfecta para elaborar unos relatos en primera persona llenos de artificio que desde la ironía se preguntan sobre la literatura que vendrá, sobre los procesos de construcción de la narración o sobre la manera en que producimos, consumimos, acumulamos y manipulamos las imágenes. Vídeo, texto y música se entrelazan para contar historias que hablan de pasados ​​imposibles y futuros inciertos. Ejercicios metareflexius convertidos en diario de dudas y obsesiones que trazan puentes entre el yo y los otros, entre el individuo y la sociedad. La potencia poética del trabajo de Jacarilla reside en su capacidad para atrapar en una vorágine de la que no podemos escapar. Son historias que parten de referentes literarios para explorar las posibilidades de los mecanismos de creación literaria hipertextuales y que necesitan la complicidad e implicación del espectador. Obras críticas y polisémicas que le permiten convertirse en otro, porque, como decía Rimbaud, «je suis une autre».

Aquel martes de febrero, todo comenzó con La improbable veracidad de la historia que estoy narrando (2013), vídeo de cinco minutos que toma como punto de partida la vida del escritor polaco Witold Gombrowicz para correr en paralelo a la biografía de Jacarilla. Juego de emmirallaments que nos introduce en la irresoluble paradoja de decir que se miente. Fotografías, anécdotas que evidencian que Gombrowicz y Jacarilla no tienen nada en común. O, tal vez no son tan diferentes como la autora nos quiere hacer pensar? El espectador, entre la sospecha y el deseo de creer, no puede hacer nada más que dejarse llevar por la historia.

Compararse también con Joyce en La prima bastarda de Stephen Dedalus, tragicomedia en cinco actos sobre la inexistente relación entre la infancia del alter ego del escritor y la de la autora. Unir artificiosamente personajes que nunca han coincidido en el espacio ni en el tiempo para evidenciar la posibilidad de hacer creíble la historia aunque intuirse la imposible. «No se trata de establecer una verdad (el cual es imposible) sino de aproximarse-le, de dar la impresión de ella, y esta impresión será más fuerte cuanto más hábil sea el relato», que dijo el filósofo búlgaro Tzvetan Todorov.

¿Qué sabemos de la vida de Bach? Dicen que se enamoró de Magdalena, su segunda esposa, por su voz. Y si, además, hubiera sido ella la compositora de algunas una de sus piezas más conocidas? Y si, en realidad, Bach se hubiera quedado ciego debido a que durante su juventud es pasó largas noches copiando partituras a la luz de una simple vela? 26 variaciones sobre la ínfima posibilidad son veintidós seis fake news sobre Bach, veintidós seis verdades a medias, mentiras, rumores, leyendas o quien sabe si verdades de verdad. Podríamos ver tentados de buscar en google la veracidad o falacidad de las afirmaciones que Jacarilla va dejando caer. Pero no hay que contrarrestar la información. Como en una composición musical, lo que interesa es el ritmo, la emoción, la fuerza.

Objetos inútiles, feos, ridículos, obsoletos que a menudo acumulamos de manera compulsiva. Instrucciones de instrucciones por interpretar falsas novelas. Extracto. Capítulo V: «Las personas y las cosas» parte de la Wunderkammer de De la Serna para investigar la relación afectiva, íntima y perdurable que establecemos con estas «cosas» que tienen mucho más valor que el meramente pecuniario. En este vídeo-ensayo, realidad y ficción se cruzan para crear una narrativa que deja aflorar nuestros fetichismos más particulares. El punto de partida son las Seis falsas novelas de Ramón Gómez de la Serna, una serie de historias breves que publicó en 1927. En este capítulo, Jacarilla nos descubre un curioso personaje, el artista Ramon Ruaix Prat, que desvela uno a uno todos aquellos objetos que son para él mucho más que objetos. Mientras muestra su pequeño museo sentimental no podemos evitar sentirnos identificados. Quien no ha guardado cuidadosamente aquel regalo que nos hicieron o aquella reliquia que encontramos perdida durante un viaje?

Reciente llegada a la capital alemana, se da cuenta que la ventana del piso berlinés parece sospechosamente en un cuadro flamenco. Ideas y relaciones corren por su mente, estimulada por el nuevo cambio de escenario. Quizás es invierno pero igualmente hace sol. Jacarilla decide salir a la calle y adoptar la actitud del turista «perfecto». En Si yo lo supiera (2016) avanza por la ciudad con imperativa actitud feliz mientras deja constancia a través de su Canon 70D. Visita lugares más emblemáticos y algunos de los museos más importantes. El recorrido automatizado se convierte pronto en deriva situacionista de cinco horas que revela la inviabilidad de predecir cómo será la literatura del futuro. La historia-ficción permite cuestionarnos sobre los presentes que nunca han convertido y los futuros que nunca se convertirán. Entre los referentes más directos, encontramos Enrique Vila-Matas y Georges Perec. Pero también Raymond Carver, Italo Calvino, Witold Gombrowicz, Aldous Huxley, o Milan Kundera.

Llegamos a la quinta elucubración, seguramente la más brutal de todas ellas. Apuntes sobre una mise-en-scène como cualquier otra (2017), acercamiento iconoclasta metadiscursiu que presenta la brutalidad de una muerte violenta en la asepsia del cubo blanco, reflexiona sobre la manera en que se producen, circulan y finalmente se olvidan las imágenes a partir de la grabación del magnicidio de Andrei Karlov. El 19 de diciembre de 2016, un policía turco disparó al embajador ruso durante la inauguración de una muestra de fotografía. Las imágenes del asesinato, tanto impecablemente registradas que parecen extraídas de una película de Godard o Chabrol, corrieron como la pólvora. Seguramente, aunque en su momento nos dejó en estado de shock, la mayoría ya hemos olvidado la escena.

Del mismo modo, Gestos políticos, políticas del gesto (2.017) presenta un archivo de GIF que repiten en loop los gestos de algunos políticos. Movimientos, miradas, muecas y lapsus que vaciados del contenido inicial se transforman en sátira hipnótica. El artista se pregunta «Pero, ¿por qué nos obsesionan tanto estos gestos? ¿Qué nos está comunicando el movimiento de una mano, la intensidad de una mirada o una manera de caminar? Puede existir un sentimiento de identificación en alguno de estos gestos? O quizás se trata más bien de una necesidad de ridiculizar al otro? Es la extrañeza un factor importante a tener en cuenta? Valoramos de la misma manera los gestos cuando pertenecen a personajes de la esfera pública? »

En Evolución 1975-2017, se suceden cuarenta y dos discursos navideños del Rey de España. En 1975 Juan Carlos de Borbón fue proclamado Rey de España. Desde entonces, cada 24 de diciembre, algunos canales de televisión nacionales y autonómicos retransmite su mensaje. A partir de 2014, su hijo tomó el relevo. En alguna de las intervenciones televisivas, el monarca emérito afirmó que «la modernidad no es una vaga expresión o una utopía sino algo que está al alcance de nuestras manos». No sé si creerme esto. No importa, lo que tengo claro es que las Elucubraciones Visuales de Marla Jacarilla proyectadas en el cine zumbido son lo mejor que he visto en tiempo.